Educador agachado junto a dos perros pequeños
HACER COMPRENSIBLE EL ACIERTO
En casa tenemos muchas oportunidades para indicar al perro qué conducta nos resulta útil: esperar mientras abrimos una puerta, descansar en su cama o caminar unos pasos sin tensar la correa.
Si solo intervenimos cuando algo sale mal, le falta información. Preparar situaciones sencillas y reconocer sus aciertos permite construir una comunicación más clara.
La recompensa debe tener valor para ese perro en ese momento. Puede ser comida, juego o acceso a una actividad que le gusta; no todos disfrutan del contacto físico durante un ejercicio.
No hace falta fijar un porcentaje de «síes» y «noes». Resulta más útil preguntarse si la dificultad era adecuada, si nuestras señales eran consistentes y si el perro tuvo ocasión de comprenderlas.
El aprendizaje empieza con las rutinas de llegada a casa. Toda la familia puede acordar unas pautas sencillas, con tiempos de descanso y expectativas ajustadas a la edad.
En las sesiones de Adiestracan Sierra practicamos cómo dar una señal, cuándo reconocer la respuesta y cómo simplificar si el ejercicio no sale. Repetir más fuerte no suele aclarar un mensaje confuso.
En los paseos de la zona noroeste, empezamos en lugares donde el perro pueda atender y trasladamos lo aprendido de forma gradual a otros entornos.
Si las dificultades se repiten, conviene revisar el plan antes de aumentar las exigencias. Puedes consultar nuestro servicio de educación a domicilio para trabajar con las situaciones reales de vuestra convivencia.

Rate this post
Powered by Joinchat