Cuando el tiempo obliga a acortar la salida, puedes ofrecer pequeñas actividades dentro de casa. El objetivo es compartir un rato agradable, no agotar al perro ni mantenerlo ocupado todo el día.
Para jugar al escondite, empieza a poca distancia y llámalo una sola vez cuando pueda encontrarte con facilidad. Evita encerrarlo o sujetarlo si eso le inquieta; otra persona puede acompañarlo mientras preparas el juego.
En una búsqueda de comida, coloca unos pocos trozos en lugares visibles y seguros. Aumenta la dificultad cuando comprenda la propuesta. Descuenta esa comida de su ración y supervisa para que no ingiera objetos.
Si le gusta traer juguetes, practica recogidas cortas en suelo llano, con una superficie que no resbale. Las escaleras y los saltos repetidos no son una buena forma de buscar cansancio dentro de casa.
También puedes mover despacio un juguete de persecución por una zona despejada. Permite que lo alcance y haz pausas. Guarda cuerdas y piezas pequeñas al terminar.
Un recorrido sencillo entre objetos estables permite explorar a su ritmo. No hace falta elevar obstáculos ni forzar a entrar en túneles estrechos.
Para trabajar una señal conocida, elige un ejercicio fácil y termina tras unos pocos aciertos. El descanso posterior forma parte de la actividad.
Ten presentes dos ideas:

  • Utiliza recompensas que tu perro disfrute; abrazarlo no es agradable para todos.
  • Reduce la dificultad si abandona, se frustra o se excita demasiado.

Si necesitas adaptar las propuestas al espacio de tu vivienda, nuestro servicio de educación a domicilio en la Sierra permite trabajar en el entorno donde las vais a practicar.

Rate this post
Powered by Joinchat