Un día lluvioso pide adaptar el paseo al perro y al estado del camino. En la Sierra, el barro, el viento y la visibilidad pueden hacer recomendable un recorrido más corto y conocido.
Antes de abrir la puerta
Si utilizas equipamiento, comprueba su ajuste:

  • El impermeable debe permitir caminar y hacer sus necesidades sin roces. Acostúmbralo a llevarlo antes de una salida difícil.
  • Las botas requieren talla y habituación adecuadas. Ante molestias en las patas, consulta la causa en lugar de cubrirlas sin más.

Prepara una toalla y una zona de entrada donde no resbale. Si la salida se acorta, puedes añadir después alguno de nuestros juegos tranquilos en casa.
Elegir un recorrido asumible
Dale tiempo para explorar y hacer sus necesidades. Si le inquieta la lluvia, empieza con una exposición breve en un lugar resguardado, sin arrastrarlo ni exigir que aguante.
Evita corrientes de agua, superficies deslizantes y zonas de mala visibilidad. Una tormenta intensa no es un momento adecuado para practicar tolerancia a ruidos.
No necesitas cansarlo a toda costa. Ajusta la duración y permite regresar si muestra frío o incomodidad.
Secar y revisar al volver

  • Retira la humedad con una toalla, sin frotar con fuerza, y revisa entre los dedos y las zonas de roce.
  • Ofrece una cama seca en un lugar templado, sin apoyarla contra un radiador ni dirigir aire caliente a la piel.

Si hay barro, limpia lo necesario con productos apropiados para perros. Las necesidades de baño dependen del manto y de la piel; consulta si aparecen irritaciones.
Cuidar también el descanso
Después de la salida, deja que se acomode. Un perro mayor, un cachorro o uno con problemas de salud puede necesitar otras pautas.
En Adiestracan Sierra trabajamos la adaptación a estas rutinas para que el cuidado cotidiano resulte más sencillo.

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